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martes, 24 de enero de 2017

MOMENTO DE OTOÑO



                                                                     Redactado por Rosa Meis

El pasado mes de Octubre del 2016 se celebró el concurso en ASPACE COCINAMOS JUNTOS. Este concurso es una iniciativa  de Aspace Galicia que tiene por objetivo "unir alrededor de los fogones a personas con parálisis cerebral junto a sus familias (padres, hermanos...) o trabajadores con la meta, en esta ocasión,  de elaborar la mejor tosta". Como cada año, el concurso consta de tres semifinales, una en ASPACE Coruña otra en Apamp Vigo y por supuesto en Amencer ASPACE.
La condición para elaborar la mejor Tosta, era que al menos contara con uno de los siguientes productos típicos de otoño, castañas, setas y/o calabaza.

En Amencer Campolongo, a pesar de que nos apuntamos 7 o 8 parejas solo pudimos participar una pareja representando al centro de día ya que la afluencia de participantes fue mayor de lo previsto. Rosa Mª Blanco (Rosa Meis) y Pablo Cordero fuimos los elegidos para representar al Centro. Pero también participaron mis compañeros Diego Moares con su madre y Carlos Abia con su padre.
       

        Para la elaboración de nuestra tosta, llamada MOMENTO DE OTOÑO, el ingrediente estrella fue la seta llamada Amanita Caesarea que es muy cotizada en cocina por su agradable sabor. La dificultad añadida es que esta seta es casi inexiste en nuestros montes Gallegos, por lo que Pablo tuvo que hacer varias salidas al monte en los días previos para poder recolectarla. Además de la preciada seta la tosta tenía como ingredientes cebolla y calabaza caramelizadas al Pedro Ximenez, y queso Appenzeller fundido, ¡delicioso!. Días antes del concurso, Pablo y yo hicimos algunas pruebas para decidir cuales serían los ingredientes elegidos para elaborar nuestra “Tosta”. Estos preparativos, ya de por sí, fueron toda una experiencia.


La primera semifinal fue la de Amencer, que se celebró en la Escuela Naval de Marín. Hasta allí se desplazó todo el centro de día de Campolongo para animarnos y ser público activo del concurso. Tras una hora de intenso trabajo entre los fogones de la Escuela Naval Militar de Marín, empezaron a salir los primeros resultados. Unas excelentes tostas, estéticamente muy atractivas y que abrieron el apetito de los allí presentes.


Finalmente, tras una dura y difícil deliberación debido a la gran calidad de las tostas elaboradas por todos los participantes, el jurado decidió que la tosta elaborada por nuestro compañero Hugo  y su madre Carmen fuera la que pasara a  la gran final!!!  

Esta se celebró en Vigo, en la residencia que Apamp tiene en Navia, compitiendo con los ganadores de ASPACE Coruña y Apamp Vigo siendo la tosta ganadora la de Hugo, representando a  Amencer ASPACE .
Queramos resaltar la importancia de iniciativas solidarias como ésta, en la que participan donando productos empresas como Aceites Abril, Trastrigo Obradoiro, Hifas da Terra, Akane Frutería, Ribeiro Esencia Galega y Conservas La Pureza.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

ABORDANDO ELCANO POR UN DÍA




 Por
José Sergio González Rodríguez 

Subiendo al barco.
El pasado 15 de julio, durante ese mes caluroso en el que las actividades de los centros se vuelven más lúdicas, llenándose de excusiones, salidas por las cafeterías e incluso puede venir con el viaje anual metido en el lote, tuvimos la oportunidad de realizar una visita al barco-escuela Juan Sebastián ELCANO, que por esas fechas siempre atraca en la Escuela Naval de Marín (Pontevedra), justo un día antes de que su Majestad Felipe VI, hiciese la entrega de despachos a los nuevos graduados. Un acontecimiento, que todos los años suele acaparar las portadas de los periódicos.

Dominando el timón.

Fue la primera vez que visité las instalaciones de la Escuela Naval y mientras nos íbamos moviendo por el patio, hasta la zona del puerto, donde se encontraba la embarcación, no podía evitar fijarme en los oficiales y soldados que iban de aquí para allá y como se saludaban al modo militar cada vez que se cruzaban con un oficial. Había soldados desfilando, otros haciendo guardia, y un montón de visitantes que se iba colocando para observarlos. 

¿Decimos patata?

Pero, sin duda el mayor protagonista de la jornada era, Juan Sebastián ELCANO, que se mantenía atracado en puerto. Caminamos hasta allí, y a medida que nos acercábamos observamos a un grupo de oficiales que flanqueaban al buque. Al llegar a la embarcación nos dimos cuenta, de que no todos íbamos a poder subir a la nave. Solamente pudimos acceder a la embarcación aquellos que no necesitamos sillas de ruedas, pues el barco no cuenta con acceso adaptado para estos menesteres. (Supongo que en el ejército no trabajan personas con grandes limitaciones físicas).

Paseamos algo por cubierta, contemplando esa parte de la embarcación, allí había un timón, un mástil con la bandera patria, desde donde observamos el océano. Nos hicimos diversas fotos, tanto en el barco como en los diversos puntos del patio, que nos ayudarona mantener vivo el grato recuerdo de una de las visitas más emocionantes llevada a cabo en los últimos tiempos. Fue una pena que la visita al barco, no pudiese ser hasta las mismas entrañas, con la intención de conocer mejor todas las características de esta joya Naval Española.
ELCANO a nuestras espaldas


En cualquier caso, los compañeros que se quedaron en tierra, no se fueron de vacío, sino que recibieron una charla informativa sobre el barco, así como varios objetos a modo de recuerdo por la visita.  


EL INCREÍBLE PODER DE MI IMAGINACIÓN

Todo por la Patria

El día que me enteré de que iba a ver Elcano, mi alma taciturna dio un vuelco con la emoción, y ello no fue precisamente por mi sentido patriótico, sino por la extraña sensación de estar subiendo a una de esas naves marítimas, dignas de una película de aventuras perteneciente a la época dorada de Hollywood. Caminar por popa, observar el mar era como sentirse el Capitán Kid, al que daba vida Errol Flynn, o porque no un Marlon Brando a punto de ser testigo de una Rebelión a Bordo.  Por no hablar del mítico capitán Cook. El caso, es que por un tiempo, corto eso sí, me sentí como un lobo de mar. Una sensación muy agradable y mientras observaba a mis compañeros, a mi mente sólo le venía un pensamiento “¿Cuándo zarpamos, mi capitán?”
Hace mucho que el mar provoca en mí vida una enorme curiosidad, desde que hace años fui hasta las Cíes, siempre me imaginé embarcando. ¿Un crucero, tal vez?, puede que sea la experiencia que necesita mi vida, llevar por unos días la vida de camarote y observar los cetáceos en alta mar. Un atardecer entre olas saladas, debe ser uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza. Surcar el horizonte, soñando con una sirena saludando desde el medio de las aguas u observar las aletas de tiburón girar en torno al barco. Visitar la sala de máquinas o vencer el vértigo, y ser capaz de observar la nada desde lo alto del mástil. Soy consciente de que se trata de un reto imposible en la realidad, pero desde estas líneas, no puedo evitar mandar un mensaje a las entidades pertinentes, el estudiar la viabilidad de vacaciones crucero para las personas con discapacidad. Una de esas embarcaciones Titánicas, con discotecas, piscinas… bellas ciudades flotantes, en las que pasar unas vacaciones de ensueño.
Mientras eso no ocurre, tendré que seguir soñando, cada vez que me suba a una de esas películas de piratas, motines y paraísos perdidos, salidos de la increíble magia del cine.